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Sunday, June 24, 2012

Desarmar a la muerte/Fin del duelo


"Mientras se abran flores en este mundo y se levanten rocas, yo no necesito construirme una tumba. Mi sepulcro será la naturaleza toda, todo el cielo y la tierra, y la leyenda de la mujer de mi pueblo natal."

El crisantemo en la roca - Yasunari Kawabata

"El principal acierto de mi presidencia fue animarme a abrir la puerta del despacho para entrar. Abrí una ventana. La Plaza de Mayo estaba llena. Fue la más triste que vi en mi vida, porque allí había un pueblo que demandaba trabajo, atención, que la Casa Rosada se diera vuelta y dejara de mirarlos con la nuca."

"La inseguridad no se resuelve a tiro limpio. Si la vida de un pibe no vale nada, la tuya tampoco, por más penas que le pongas en el Código."

"Ahora que mi mujer es presidenta, soy un ciudadano totalmente excluido. Hay una legislación que dice que la Primera Dama gozará de tal y tal y tal beneficio. Pero claro...se da la primera vez en la historia que hay un primer Damo y resulta que no tengo ningún derecho."

"En el siglo XIX sólo existía el matrimonio eclesiástico. La ley de matrimonio civil constituyó una ampliación de los derechos civiles. La que permitió el divorcio vincular un siglo después también. El matrimonio entre personas del mismo sexo será otra profundización equivalente. Esto no tiene nada que ver con ninguna religión, sólo de establecer la igualdad de todas las personas ante la ley."

"Llamé cuatro veces al general Bendini para decirle que bajara el cuadro, y no me hacía caso. Entonces me dije: yo soy el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Así que fui hasta la Esma y le dije a Bendini: baje ése y baje aquel cuadro. Soy racionalmente optimista de los tiempos que vendrán."



Néstor Kirchner - 1950-2010

Thursday, May 10, 2012

Gesta de un pequeño goce


Ella hurga en mi cabeza
como una amorosa madrastra
hace con su niño empiojado,
y dócil, yo me dejo,
y me deleito
en el meticuloso transcurrir
de esos dedos finos
que siembran entre pelos y piel,
el sinuoso sendero
de escalofríos
en descenso
que a paso de nube gorda
y brisa,
buscan el final
de mi espalda,
y punto de delirio.

Imagen: Rita Bernstein

Wednesday, May 2, 2012

Instante e impresión


Ella se estaba tocando cuando yo pasé, se tocaba con pericia y en desorden, se apretaba y se rozaba, como si sus manos fuesen el viento o la lluvia o el deseo, de hecho, eran todo eso y mucho más.
No se inmutó cuando me vio, siguió tocándose impunemente, sin decoro, pero me vio y me miró, fijamente, yo la miré con la profundidad con que se mira en la oscuridad, y ella siguió tocándose y yo, yéndome. 
Nunca me doy vuelta para ver, pero esta vez lo prohibido era tan atractivo que, aunque se me hubiera advertido sobre un futuro de estatua (de sal), me hubiese vuelto, porque necesitaba ver para seguir creyendo e irme a la hoguera de mi cama con ese rostro extasiado e imaginar todo lo demás, el derrotero de la mano, la sublevación del agua, el hervor de la sangre, el sudor bebible, el gemido y el goce último y sagrado.
Así que miré y ella seguía mirándome, o quizá, me miró en el exacto instante en que yo volteaba para ver, y el espacio que nos separaba era como un sendero de fuego, lo digo de verdad, esto no es una metáfora: de ella a mi, un calor agobiante me entraba por los poros y mi cabeza se puso muy pesada.
El único tramo de piel que le recuerdo es algo de su teta izquierda y su mano fina sobre ella. También su rostro, claro, su gozoso rostro. Y ahora la sigo buscando, como se busca, desesperadamente, aquello que en el sueño intuimos el signo de nuestra salvación.

Imagen: Mikael Vojinovic (Flowers fevers)

Tuesday, April 10, 2012

Pereza de musas




A veces me visita
una lánguida musa,
del caracol, lleva la prisa,
y se recuesta
en el rincón
más fresco de la cama,
al sur,
me pide que la siembre
de besos
a lo largo de la espalda,
besos en el vientre,
besos en la boca,
besos en la frente,
en los pies
en la cabeza
en las manos
en el inmaculado sexo
que preserva por pereza;
yo la veo - me estremezco -
florecida toda de besos
mis besos,
despuntando blanca luz
a la hora de los muertos,
una lluvia de mi, incontenible,
la nutre blandamente.

Imagen: Jörn Stubbe

Monday, March 5, 2012

Su belleza


Se paseó por el barrio
con la desfachatez
que sólo le está permitida
a los ángeles,
con su imborrable mirada
de reojo
y su sonrisa fetiche
como alas,
todas las manos
se levantaron a su paso,
volaron los sombreros;
tomó sol
a piel y escalofrío,
las flores se desmayaron
y los árboles,
se conmovieron las piedras,
y los niños asomados
en el muro
cabecearon enloquecidos
entre la madreselva
y su belleza;
durmió la larga siesta
del lirón,
despatarrada
en su cama continental,
una constelación de sueños,
pequeños, se sucedió
con vértigo, y melodía
para no olvidar;
el último rayo de sol
atesorado en la retina
atravesó
como una brisa luminosa
la impecable noche
y supo, entonces,
que había magia
en los instantes.

Imagen: Kassandra Vizerskaya

Wednesday, February 22, 2012

. G



Recuerdo
el sabor de su sexo
expandiéndose
en mi boca
como la creciente,
confluencia de aguas
de colores la inundaban;
recuerdo su verga
en máximo explendor,
yendo y viniendo
por mi canal
en llamas;
recuerdo sus bolas tensas
golpeando
sin sutilezas
en la puerta secreta,
la otra de mi cuerpo,
tas tas tas tas,
recuerdo su gemido
femenino
mi masculino alarido;
y sobre todo recuerdo,
sobre todo,
su prominente vientre
pancita cervecera,
rozando mi clítoris crispado,
como la palma
frota la lámpara
y una vez presente
el genio
ya no quedan deseos
que pedir,
que todos se amontonaban
en olas interminables
de orgasmos,
ad infinitum.

Imagen: Jürgen Baldiga

Thursday, December 1, 2011

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Vengo a inmolarme
como un pájaro incendiado
en tu mar particular,
tu abismo recóndito,
para nunca más
emerger de lo profundo;
vengo a enredarme en tu pelo,
a clavarme en tu costado,
como una espada,
una daga
o una simple espina
cuya herida no se borra,
vengo a caminar
médanos de espalda,
a dejar huellas de manos,
un sendero,
que otro jamás
podra recorrer, ni descifrar
de tal manera.

Imagen: Sára Saudková

Thursday, September 15, 2011

La fiesta es interminable


En esta ciudad Hemingway es eterno. Eterno, mientras delira sobre el amor, sobre la muerte, y nunca suelta la copa. La guerra es su sombra. Nosotros, maravillados en su boca encendida de absenta, como si dijese todos los misterios del mundo. ¿Quién quiere estar en Malibú? me pregunto entre dientes. Algo del mundo empieza a resquebrajarse.
En esta ciudad, en la que Hemingway es eterno, todo se contagia. Las melodías de Cole Porter, los rinocerontes de Dalí, los ópalos que en el Norte Imperial no valen nada, las fiestas eternas, el amor eterno.
En esta ciudad, que podría no llamarse París, desde el primer sol hasta la última luna se repiten como los ecos incansables del beso más dulce. Dejarse tocar por la lluvia, andar por los puentes, sin prisa. En un bar, sin prisa, espera Hemingway cada noche y siempre nuevo. Piensa que quizá, no vale la pena cuestionarse demasiado la duración de las guerras, la eternidad de la fiesta.

Sunday, August 14, 2011

2011



Los días más felices de mi vida...y otros tristes...

Sunday, June 5, 2011

Un mundo distinto

La chica que no para de soñar

Ver un partido entre Federer y Nadal, o Nadal y Federer, para respetar la fría voz de las estadísticas, puede devenir una experiencia extasiante. Parece un mundo construido dentro del mundo, o fuera, no sé. Una cueva subterránea a la que no llegan los ruidos atronadores de la ciudad, el egoísmo, las necedades, la brutal concepción del tener por tener, aun si para tener es necesario aplastar al otro.
Creo que en el centro de este mundo particular está la impronta del goce. El goce, a pesar de los instantes de sufrimiento, de nervio intenso, de catarsis emocional, de explosiones de júbilo.
Para entrar en este mundo tengo que despojarme de preconceptos, de prejuicios, de "gustos". Tratar de olvidar que me fascina el juego de Federer, la sutileza de su revés, su muñeca tan versátil. Tratar de olvidar que Nadal se rasca el culo hasta la exasperación, que grita en exceso sus puntos ganados o que tiene el rostro del demonio. Me saco el sombrero ante este tipo al cual, el "quisquilloso" de Sarmiento no dudaría en tildar de "salvaje" o representante de la "barbarie". Ese tipo que gana los partidos, además de jugando un tenis visceral, efectivo y preciso, dejando en la cancha su sangre, su sudor y sus lágrimas.
También me saco el sombrero ante el tenis precioso de Federer. Ese tipo que gano todo pero sigue perdiendo los partidos con Nadal en un rincón insondable de su cabeza. Todos los hombres tienen una sombra. Un caso de diván.
El mundo particular de Federer y Nadal o viceversa. Lo decía Cappa el otro día: "el mundo sin sueños no tiene sentido". Es como si en efecto, un partido entre ellos dos, transcurriese en el sueño de la chica que no para de soñar. No se trata de tenis, solamente. Hay otra cosa. "Mouriño gana, pero no te queda nada en el alma", remató el maestro.
En este mundo particular hay unos valores extraños para "el mundo, pero que están todos atados a uno: no vale ganar por ganar, no vale cualquier método, el fin no justifica los medios.
En este mundo particular ganar un punto por el error del juez es una ignominia. Tanto es así que, Roger o Rafael se encargan de señalar cuando hay un fallo equivocado que los ha beneficiado y ha perjudicado a su adversario.
En este mundo particular uno y otro se sorprenden ante las jugadas brillantes del que está enfrente. Se pueden quedar parados y aplaudir al otro. O, simplemente, mirar la nada con un gesto de incredulidad: "mira lo que ha hecho el tío éste".
El juego de miradas es una cosa de locos. Hay una complicidad que remite a una remota solidaridad entre humanos, sólo practicable en este mundo. "No soy nada sin vos y quizá, vos no seas nada sin mi". Adversarios, sin embargo, es como si siempre contaran con la mano del rival.
Esto puede parecer demasiado utópico, romántico, si analizáramos que los dos están forrados en guita y en fama. Pero en la carrera del "tener por tener", del "tener más", de "poseer", se convierte en una piedra en medio del barro. La gloria no parece ser, en este mundo particular, un muro que los separe. La gloria es una anécdota, la amistad o la lealtad, la sustancia.
Me pregunto que sucede cuando cada uno sale de "ese mundo" para regresar al mundo. Sospecho que, como el Caballero de la Triste Figura, ambos deben enfrentarse a realidades drásticamente opuestas (y dolorosas) a ese mundo de ficción que fluye cada vez que se enfrentan.
Es probable que se pierdan en la maraña aterradora de la competencia, del "ganar por ganar", del "aplastar" al otro si es necesario para quedarse con algunos billetes más o un trofeo, de la discusión amarreta, del egoísmo o del empleo de cualquier medio para obtener una medalla que con el tiempo se opaca o se oxida.
Quiero creer que no, que no es así. Quiero creer que los tipos llevan sus valores a todas partes. Es más, estoy seguro, ahora que lo pienso, de que, frente al "mundo real" las ilusiones de estos dos han de ser locura, invenciones de hombres "sin juicio" o "sin seso".
El llanto de Roger, su impotencia, la alegría de Rafael, su euforia, han de aparecer ante el mundo como causales de "risa". Lo que importa para el "mundo real" es cuantos torneos ganaron, cuanto dinero, cuantas mujeres, cosas que a ellos, parece tenerlos sin cuidado en su "mundo particular".

Imagen: Univisión 

Monday, May 30, 2011

Horizontalidades


Estemos así,
horizontalmente, vos y yo,
paralelos nuestros cuerpos
pero siempre refutando
con humanas experiencias
la ley que reza:
dos líneas paralelas
jamás se juntarán.
Estemos así,
pegados,
adentro uno del otro
paralelos y soldados /de soldar/
y soldados de guerrear,
hasta matarnos;
y estando muertos
una voz profunda
e imperativa
nos dirá: "levántense y anden",
y andaremos
hasta que la urgencia
de horizontalidad de vos y yo
nos sea insoportable,
y estemos así, paralelos
pero en cierta comunión.

Imagen: Moussin Irjan