Monday, October 10, 2011
Inútil
Nueve años me quedaría
contemplando la inmutable pared
como Daruma,
si supiese que así
se me borrarían los ojos
que sólo llevo para verte,
los brazos, para tenerte
de forma incompleta,
y las piernas, para seguirte siempre
adonde arde tu deseo.
Pero, aún así,
debería cargar con la memoria
como se carga una cruz,
con el olfato,
de quien se dice
que nada puede resistir;
aún tendría la boca toda
que te buscaría locamente
tentada por al artificioso anzuelo
de tu perfume
y la plomada del recuerdo.
Imagen: Rita Bernstein
Thursday, September 22, 2011
Destino de relámpago
Reventé,
desquiciado y sin calzones,
mi breve luz
reveló tu cuerpo rotundo,
mi culo expuesto
en la espesura
del infierno negro
de tu cama,
no fui nada (o casi nada),
soy el eco
redundante
de mi propio estampido,
la onda expansiva
que reincide en círculos
que mueren en un punto,
ráfagas
de ese fogonazo deslumbrante,
sucesivas capas
de recuerdo
desvaneciéndose,
como la pira
que sepulta
las ínfulas del rey
o el hambre del pordiosero.
Imagen: Jan Saudek & Sára Saudková
Monday, September 19, 2011
Presencia
Cuando huelo naranjas
pienso en vos,
mate que humea
cascaritas de naranja,
pienso en tu piel que fluye
aroma de montes,
tu patria de escalofríos
puntos de temblor,
ese letárgico interregno
de la angustia,
pienso en algo que se eleva,
un pétalo impoluto,
inmarcesible,
en el suave e inmutable
transcurrir de la caricia,
pienso en la mano que la excita
y en la extremada indigencia de la mía,
en la palma un abismo.
Imagen: Herb Ritts
pienso en vos,
mate que humea
cascaritas de naranja,
pienso en tu piel que fluye
aroma de montes,
tu patria de escalofríos
puntos de temblor,
ese letárgico interregno
de la angustia,
pienso en algo que se eleva,
un pétalo impoluto,
inmarcesible,
en el suave e inmutable
transcurrir de la caricia,
pienso en la mano que la excita
y en la extremada indigencia de la mía,
en la palma un abismo.
Imagen: Herb Ritts
Thursday, September 15, 2011
La fiesta es interminable
En esta ciudad Hemingway es eterno. Eterno, mientras delira sobre el amor, sobre la muerte, y nunca suelta la copa. La guerra es su sombra. Nosotros, maravillados en su boca encendida de absenta, como si dijese todos los misterios del mundo. ¿Quién quiere estar en Malibú? me pregunto entre dientes. Algo del mundo empieza a resquebrajarse.
En esta ciudad, en la que Hemingway es eterno, todo se contagia. Las melodías de Cole Porter, los rinocerontes de Dalí, los ópalos que en el Norte Imperial no valen nada, las fiestas eternas, el amor eterno.
En esta ciudad, que podría no llamarse París, desde el primer sol hasta la última luna se repiten como los ecos incansables del beso más dulce. Dejarse tocar por la lluvia, andar por los puentes, sin prisa. En un bar, sin prisa, espera Hemingway cada noche y siempre nuevo. Piensa que quizá, no vale la pena cuestionarse demasiado la duración de las guerras, la eternidad de la fiesta.
Monday, September 12, 2011
Acecho a sombra
Vagar eternamente
con la sombra muy débil,
buscar /eternamente/
los hilos de sombra
perdidos en bosque confuso,
hurgar el instante, fatídico,
en el que
una brisa de indiferencia
avivó el fuego
que devora el cuerpo
de Dido,
acalambrado
como la mano rota de Cristo;
vagar - eternamente -
como un alma apenada,
la sombra levísima,
la culpa,
como pájaros negros
arrancándole los ojos
una y otra vez,
y eternamente.
Imagen: Peter Lindbergh
Thursday, September 8, 2011
Envidia de la piedra (Dark side)
Acariciando una piedra los días cayeron en el barril negro y profundo del sinsentido. Esperando un estremecimiento improbable. "Las piedras no se conmueven por nada", dijo la rosa, regodeándose en su color. "Jamás lograrás arrancarle una lágrima o un gemido" cantó el pájaro, alucinado en su vuelo. "No te amará, su corazón es áspero y es hija del rigor", susurró el pez, brillante como el oro.
Y en efecto, la piedra, que es indiferente a las demostraciones emotivas y desprecia el arrumaco cursi, no se inmutó, sino hasta que la lluvia violenta y el viento más insensible de la historia de los vientos, le arrancaron partes de sí, la despellejaron sin misercordia, la dejaron hundida en la arena y absorta, rota hasta el alma.
Ríos veloces y fugaces arrastrando en su cauce lo que, en adelante, sería para la piedra pura ausencia. Cicatrices eternas en su cuerpo, que aún ignora con arrogancia, la tibia caricia que le prodiga el enamorado.
Imagen: Kishin Shinoyama
Ríos veloces y fugaces arrastrando en su cauce lo que, en adelante, sería para la piedra pura ausencia. Cicatrices eternas en su cuerpo, que aún ignora con arrogancia, la tibia caricia que le prodiga el enamorado.
Imagen: Kishin Shinoyama
Monday, September 5, 2011
Pantanos
Del infierno no se vuelve
excepto los héroes,
de la muerte no se vuelve
excepto los hijos de dios,
de la locura no se vuelve
con ninguna camisa de fuerza,
ni electroshok,
de lo profundo del río no se vuelve,
hay gestos pesados
como anclas
que se aferran al fondo barroso,
hay palabras espesas
urdidas a filo de cuchillo
en la materia eterna
de los días y las noches.
Imagen: Paul Von Borax
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