Tuesday, June 12, 2012

Post de siesta y cantar


No te vas a acordar de la siesta lloviznosa de abril, revolcándonos casi desnudos, después muy, apenas las medias y en tu pelo una hebilla roja, apenas tu sonrisa como escudo. Cantando enardecidos "Balada para un loco". Yo no voy a olvidar esa sonrisa particular, el escudo o la guadaña, tampoco el gesto de tu mano, delicado. No voy a olvidar, porque en última instancia este texto me pertenece, yo soy el narrador y el que, conjetura, o urde su trayecto ideal o, al menos pertinente.
No te vas a acordar del beso, el roce superficial, primero, ni los deleites ulteriores. No te vas a ver cantando "Balada para un loco", ni recordar que no dejaste de cantar un minuto (ni yo), a pesar de las dificultades que presentan ciertas posturas y contorsiones, ciertas agitaciones del latido y la respiración.
No lo vas a recordar aunque hayas sido parte de la escena y también, la receptora privilegiada de mi más sutil y esmerada caricia. Mi piel si lo recuerda, no la tuya. Porque éste es mi sueño de anoche, otro que retumba. Y en los sueños canto como el Polaco, vos quizá, como Falasca, aunque eso, tampoco lo sospechaste nunca. 

Imagen: Hedi Slimane

Post de siesta y cantar


No te vas a acordar de la siesta lloviznosa de abril, revolcándonos casi desnudos, después muy, apenas las medias y en tu pelo una hebilla roja, apenas tu sonrisa como escudo. Cantando enardecidos "Balada para un loco". Yo no voy a olvidar esa sonrisa particular, el escudo o la guadaña, tampoco el gesto de tu mano, delicado. No voy a olvidar, porque en última instancia este texto me pertenece, yo soy el narrador y el que, conjetura, o urde su trayecto ideal o, al menos pertinente.
No te vas a acordar del beso, el roce superficial, primero, ni los deleites ulteriores. No te vas a ver cantando "Balada para un loco", ni recordar que no dejaste de cantar un minuto (ni yo), a pesar de las dificultades que presentan ciertas posturas y contorsiones, ciertas agitaciones del latido y la respiración.
No lo vas a recordar aunque hayas sido parte de la escena y también, la receptora privilegiada de mi más sutil y esmerada caricia. Mi piel si lo recuerda, no la tuya. Porque éste es mi sueño de anoche, otro que retumba. Y en los sueños canto como el Polaco, vos quizá, como Falasca, aunque eso, tampoco lo sospechaste nunca. 

Imagen: Hedi Slimane

Thursday, June 7, 2012

Perturbaciones



"Eso es lo que me resulta perturbador, dejar de estar en el mundo, y no haber estado antes en este mundo."

Javier Marías

El amor nunca es normal,
no se deja de amar
ni se abandona,
sin que otro sufra,
llore, se perturbe
o se suicide,
un texto patológico
que en principio
se halaga
o se intenta, vanamente,
comprender,
después negar,
esconder, vituperar,
reduciéndolo al ominoso
destino de retribución
o mísera propina,
como sí, entregar(se)
estuviera marcado
por la mano abierta,
no de dar,
sino esperar el pago justo
- el alterado gesto-,
el tesoro o la migaja.

Imagen: Nan Goldin

Perturbaciones



"Eso es lo que me resulta perturbador, dejar de estar en el mundo, y no haber estado antes en este mundo."

Javier Marías

El amor nunca es normal,
no se deja de amar
ni se abandona,
sin que otro sufra,
llore, se perturbe
o se suicide,
un texto patológico
que en principio
se halaga
o se intenta, vanamente,
comprender,
después negar,
esconder, vituperar,
reduciéndolo al ominoso
destino de retribución
o mísera propina,
como sí, entregar(se)
estuviera marcado
por la mano abierta,
no de dar,
sino esperar el pago justo
- el alterado gesto-,
el tesoro o la migaja.

Imagen: Nan Goldin

Monday, June 4, 2012

Era mi corazón


Cayó Nilda, la Sirena arrabalera, en un tren destartalado...

Era mi corazón
disimulado entre los bagayos
yo pasaba y lo escupía
para que se mantuviera húmedo
en la estantería.
En una palabra
y para ser sincera
lo cuidaba como  a una tía vieja
de la que no se espera herencia
y sin embargo.

Entiendanmé, era mi corazón.
Le sacaba la mugre
enjuagándolo cuando podía
sábados a la tarde
cuidando de que fuera aquella hora
en que la calle esta tan vacía
como un cementerio cerrado

Mi corazón
invisible
como las cosas que se ven a diario
y solo saltan a la vista cuando faltan

Nadie lo hubiera mencionado,
un objeto más en la estantería
esas cosas incomprables
de negocios que se funden
perfumes polyana, vinos con etiqueta sepia
y era mi corazón
acorazado
latía chiquitito
sin hacer ruido
juguete a cuerda
pasado de moda
sin joder a ninguno

Ninguno de los  que pasaran
frente a  la vidriera
lo hubiera dicho

Imagen: Kassandra Vizerskaya (Flowers, yes)

Wednesday, May 30, 2012

Extracto de "Las Crónicas de la Edad del Dólar"



En el año 2012, es decir, poco tiempo después de muerto el Cristo, el mundo era sumamente feliz. Los continentes se floreaban y "la miel caía de los árboles", los negros gobernaban el país de los gringos, y los amarillos, China, claro. Los conservadores soñaban y las izquierdas eran mesuradas. Las fuerzas militares invadían los paises (que se "desviaban") en son de paz y llevaban el discurso del amor y ponían la otra mejilla si era necesario.
A cualquier país que uno fuese a instalarse o a pasear, la gente lo recibía con los brazos abiertos e inmediatamente le concedían al "forastero" todas las garantías y derechos constitucionales. Hablamos de un tiempo demadiado lejano, es probable que algunos términos no sean correctos. Las constituciones, a grosso modo, eran la norma fundamental y suprema que regía a una nación. La constitución de hoy viene a ser uno mismo y alcanza a uno mismo, no a los otros. En aquellas épocas de oro, las constituciones pretendían igualar a los hombres. A nosotros nos causa gracia, pero así era ese mundo primitivo.
El influjo de Cristo era muy fuerte, recién habían pasado dos mil años de su absurda muerte. Los hombres se ayudaban unos a otros y los países más ricos socorrían a los más pobres, en toda circunstancia. Se creaban altruístas organismos como el FMI o la ONU, que siempre protegían a los más débiles, aunque ciertamente, los más poderosos jamás utilizaban la fuerza para imponer su deseo o su idea. De esa manera, la tierra era un hermoso planeta para vivir en pleno equilibrio.
En aquel tiempo, también, como sucede en todas las familias, había una oveja negra. Ese lugar se llamaba Argentina, y toda la alegría, el colorido y la paz de los hombres y las naciones, se acababan al cruzar sus fronteras, porque su asquerosa ley no le permitía a los sufridos habitantes poseer dólares. Y es que el dólar, en aquellos tiempos era la palabra sagrada, o sea la PALABRA del dios circunstancial. En ese maldito país gobernaba la "Yegua Salvaje", así le llamaban en los paises civilizados. Los paises civilizados eran todos, menos Argentina. En los paises civilizados regían las enseñanzas de Cristo. Las máximas de este profeta como: "los dólares primero" o "dejad que los dólares vengan a mí" , no tenían ningún valor en esa patria endemoniada.

Thursday, May 24, 2012

Circense

Y porque Virgi ama al Domador...

Estuve enamorado
de la payasa más bonita,
apenas unos pocos días
grises de otoño,
cuando la banda
llega al pueblo;
llevaba roja la naríz
como un morrón
y capas de maquillaje
le entristecían el gesto;
actuaba - ella - de:
hazmereír mío,
"soy tu hazmereír", decía,
y objetivamente,
su profesión y su labor,
pero su amor,
era más grande
- irretribuible -
que la carpa del circo
y en las gradas
miles de enamorados
estallando en carcajadas
que se contagiaban,
locamente,
como los besos
del hijo desterrado - que vuelve -
se multiplican
en la cara de su madre;
un amor tan grande
nunca es exclusivo,
y por eso, tal vez,
el estruendo de risas
la fulminaba
como un rayo
de amargura
insólito y continuo.

Imagen: Menganita y su maravilloso universo