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Tuesday, December 27, 2011

La brisa



Los terremotos pasan
las brisas quedan,
y puede que la brisa,
la única brisa del mundo
sea la que persista,
mientras pasan
los terremotos, los remolinos
y los tornados,
y dejan su huella,
su cicatriz o su recuerdo,
los relámpagos pasan
y hasta el hambre pasa,
y la sed y el odio
con sus heridas,
pero queda la brisa,
la única del mundo;
pasan los terremotos
y los incendios,
pero las brasas quedan,
- la brisa, la única brisa -;
y el fuego y los terremotos,
los tornados y el hambre,
la sed y el odio se avivan,
porque la brisa no para, queda,
mientras todo lo demás, pasa.

Imagen: Jindrich Streit

Monday, August 22, 2011

Cobijo divino


Alguien dijo por ahí.
que estabas más buena
que una siesta,
pero yo necesité
indagar en tu costado,
deconstruir en el hueco
de tu mano,
meter mi dedo,
hurgar en tu herida
central y profunda,
"feliz el que cree
sin haber visto, ni tocado"
me dijiste,
pero yo ya no escuchaba,
porque en verdad
estabas mejor
que todas las siestas
grises y frías y pan tibio
de la casa,
el viento arrasando
los árboles,
las siestas con narices frías
los pies muy fríos,
los cuerpos que empiezan
a incendiarse
bajo espléndido  techo
de frazadas.

Imagen: Impronta Floweriana

Thursday, May 26, 2011

Celebración de una Patria


Vera Eikon y su divino don que deconstruye el complejo texto de todas las pasiones la pasión...

De lágrimas,
de intensos goterones,
también está hecha
mi patria,
y no sólo
de sangrientas batallas,
de inverosímiles revoluciones,
o voluntariosas
gestas individuales.

De cicatrices,
y de tristezas particulares,
también va
nuestra patria,
bordada su bandera
con hilos invisibles
de cotidianeidad,
de mínima tragedia
y no sólo de fastuosos
discursos

atesorados en libros
que nada son
sin la firme convicción
de que "la patria es hoy";
una emoción sencilla,
el hambre de un niño,
el duelo indigerible
de un pueblo
o dos que se aman
en la noche silenciosa.

Imagen: Santiago Rusiñol